martes, 7 de septiembre de 2010

Si...


Si puedes ver destrozada la obra de tu vida
y, sin decir palabra , volverla a comenzar.
O perder en un día la gannacia de ciento,
sin un suspiro ni un gesto.

Si puedes ser amante y no estar loco de amor;
si consigues ser fuerte, sin dejar de ser tierno
y, sintiéndote odiado, no odias a tu vez,
y luchas defendiéndote.

Si puedes soportar que falseen tus palabras
los pícaros, excitando así a los tontos,
y oir cómo sus lenguas falaces te calumnian,
sin que tú mismo mientas.

Si puedes ser digno, aunque seas popular;
si consigues ser "pueblo" y dar consejo a reyes,
y a todos tus amigos amar como un hermano,
sin que ninguno te absorba.

Si sabes meditar, observar conocer,
sin llegar nunca a destructor o escéptico;
y soñar, sin que el sueño te domine,
y pensar, sin ser sólo un pensador.

Si puedes ser severo sin llegar a la cólera;
si puedes ser audaz, sin pecar de imprudente;
si consigues ser bueno y lograr ser un sabio,
sin ser moralista ni pedante.

Si alcanzas el TRIUNFO después de la DERROTA
y con la misma calma acoges esas dos mentiras,
conservando tu valor y tu cabeza,
cuando lo pierdan los otros.

Entonces, los Reyes, los Dioses, la Suerte y la Victoria
serán ya para siempre tus sumisos esclavos,
y, lo que vale más que la Gloria y los Reyes:
¡Serás Hombre, hijo mío!

Rudyard Kipling


domingo, 20 de diciembre de 2009

La Oración de la Serenidad


Dios (cualquiera que sea tu idea de él) concédeme la

Serenidad para aceptar
las cosas que no
puedo cambiar...

Valor para cambiar
aquellas que puedo y

Sabiduría para reconocer
la diferencia...

T. Morton


Simplemente, necesitaba recordarme que las cosas no son siempre como queremos, pero son como son. Y eso no es necesariamente malo, simplemente es. Pero de cada cosa, buena, mala o regular siempre puedes sacar algo positivo, algo constructivo.

Sé como quieras ser, pero se fiel a tí mismo. Respétate incluso más de lo que respetas a los demás. Asume, que sientes lo que sientes, sin juzgar tus emociones; porque son reales. Acéptate con tus virtudes y con tus defectos. Quierete como nadie te podrá ni sabrá quererte. Nadie, si no tú, pasará contigo 24 horas al día el resto de tu vida. Sé feliz sea lo que sea lo que te depare el futuro.

Mírate al espejo y sonríe. Es el mejor regalo que jamás podrás hacerte. Muchas veces no te apetecerá sonreirte, pero sin duda.... te lo mereces. Y recuerda, siempre, que esto también pasará.